SE suele decir que las expectativas gaditanas se mueven por las tres C de sus pasiones: el Carnaval, las cofradías y el Cádiz CF. El Carnaval ya ha terminado este…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
UNA vez más, de la necesidad se hace virtud. Así funciona nuestra política. La normativa para el patinete en las calles de Sevilla ha entrado en vigor. Son medidas de sentido común, que llegan con retraso. La DGT, que comanda el incombustible Pere Navarro, no ha estado fina, ni el…
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a…

A pesar de algunas cortinas de humo, como la disolución de ETA (que estaba muerta y bien muerta desde 2011), en los últimos días el mundo gira en torno a los abusos sexuales y las violaciones. Y no sólo por el caso de La Manada. Ha salido en libertad el violador de La Verneda (después de cumplir 20 años de cárcel de los 167 años a los que fue condenado), a pesar de que Instituciones Penitenciarias no lo da por rehabilitado. Entonces se llega al dilema de siempre: ¿queremos unas penas duras o blandas? Sobre esto deberían reflexionar los partidos que no tienen las ideas claras. O que dicen el mismo día una cosa y su contraria.
ESA exposición que han organizado para la integración del Puerto en la Ciudad de Cádiz (¿o al revés?) me recuerda a los inventos del tebeo. Sólo ha faltado un proyecto pinturero del profesor Franz de Copenhague. Ahí creo que se ha equivocado José Luis Blanco, presidente de la Autoridad Portuaria, porque los certámenes de ideas crean frustración entre los perdedores, y todos los participantes piensan que su proyecto es el mejor, y saben más que los otros, aunque no tengan ni idea. Aquí se ha abierto mucho el abanico de las ideas, con el problema de que al final se pueden tragar el abanico, porque se han dispersado. Además de que la buena gente inexperta en urbanismo los puede ver, y obtiene sus conclusiones.
ALGUNOS criticaron al alcalde Espadas por alargar la Feria y dejarla como la de Jerez, que empieza hoy. Y es verdad que en Sevilla gusta mucho una feria, pero eso no significa que la gente se pase la vida de juerga. Aquí hay ferias de todo tipo. Este fin de semana, hoy mismo, las tenemos en plan más intelectual: una de Ciencias y otra de Letras. La Feria de la Ciencia en el Palacio de Congresos de Fibes. La Feria del Libro, con sus casetas, en la Plaza Nueva. Y sin paseo de caballos, ni sevillanas, pero con señorío. Es cierto que todavía no se publican fotos del marqués del Atún y la condesa del Betún, cuando llegan a la Feria del Libro para disfrutar de un recital poético como si fuera una faena de El Juli.
VUELVEN las motos este fin de semana al Circuito de Jerez con el Gran Premio de España. Vuelve la Motorada a este rinconcito de la provincia, sobre todo a Jerez y El Puerto. Vuelven los hoteles de la Bahía de Cádiz a conseguir un alto índice de ocupación, a pesar de que no hemos tenido un tiempo que resulte apetitoso para las playas. Con ello se ve que aquella inversión, tan criticada y denostada en su día, ha sido como una mina para la provincia. Puede que incómoda, por ruidosa, y un poco tostón para quienes no son aficionados a las motos, pero lo mismo pasa con otras minas, que suelen ser molestas. Todo tiene su cara y su cruz.
NO se sabe por qué, a un cierto sector de la izquierda más progresista le dio por los tranvías. Y no me refiero a los antiguos tranvías, como el que causó aquel accidente del paso de la O, aquellos tranvías de las fotos en sepia y de los tiempos del cardenal Segura. Me refiero a los tranvías como los que afearon la Avenida con sus catenarias en tiempos de Monteseirín. Hay algunos políticos y expertos que siguen empeñados en colar el gato del tranvía por la liebre del Metro, como si fuera lo mismo, cuando no lo es. Recurren al argumento de que sale más barato (y aún más barato sería no hacer nada). Pero es que, además, un tranvía de hoy en día no tiene nada de progresista, porque roba las calles a los peatones, que son los reyes de la ciudad.