SOMOS muy éticos, solidarios y estupendos cuando vemos los problemas desde lejos. ¿Y cuando nos afectan de lleno? Un amigo me preguntó: ¿qué crees que dirían los gaditanos si el…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA mala suerte ha entrado en la política. El presidente de la comisión que investiga el accidente ferroviario de Adamuz, Ignacio Barrón, dijo que fue un “accidente fortuito, con una carga enorme de mala suerte”. Y tenía un fondo de razón. Si uno de los trenes hubiera pasado por el…
UNO de los problemas de la extrema derecha y la extrema izquierda es que quieren ser más papistas que el Papa. En principio, eso no es malo, pues significa que esa religión sigue interesando a los dos bandos. Lo que pasa es que la doctrina católica es aplicada por unos…

MÁS vale tarde que nunca, dice un refrán popular. Los plazos de la Junta de Andalucía son flexibles, y se apunta a 2028, pero es una bonita noticia que el solar de la calle Tolosa Latour, donde se iba a ubicar la Ciudad de la Justicia, finalmente tenga un uso apreciable. Como se sabe, se le ha buscado otra utilidad al solar, que sufre dos décadas y pico de abandono, después de que la Justicia (esa justicia acatada y atacada, en la que algunos políticos sólo creen cuando les interesa) fue enviada a los depósitos de Tabacos de Puntales. El nuevo uso consistirá en construir 101 viviendas y un edificio administrativo, donde la Junta trasladará a siete organismos que están dispersos por la ciudad, lo que permitirá emplear allí a 438 personas, además de construir un aparcamiento subterráneo de dos plantas.
TODAVÍA se menciona en los almanaques y otros lugares de citas la frase del cubano decimonónico José Martí, que recomendó: “Hay tres cosas que toda persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”. El orden se supone que es al gusto de cada cual. El pasado miércoles me refería a escribir un libro, que antes parecía algo propio de intelectuales, pero que en el siglo XXI está al alcance no sólo del rey emérito Juan Carlos, sino de Pedro Sánchez o Juanma Moreno. Hoy me refiero a plantar un árbol, que también parece al alcance de cualquiera. Aunque origina consecuencias. Si un libro se cae, no suele haber heridos; pero si se cae un árbol del parque de María Luisa, puede haber misa de córpore insepulto al día siguiente.
PARA la diócesis de Cádiz y Ceuta es una buena noticia que uno de los dos obispos auxiliares de Sevilla, Ramón Darío Valdivia Giménez, haya sido nombrado administrador apostólico. Por dos motivos, principalmente. El primero es que por fin la Santa Sede admite la renuncia que el obispo Rafael Zornoza presentó hace ya casi 16 meses, lo que le permitirá dedicarse a lo que más le conviene ahora, que es tratarse el cáncer que padece, y demostrar su inocencia una vez que se ha extendido la presunción de su culpabilidad. Y el segundo es que el administrador de la diócesis de Cádiz y Ceuta es uno de los obispos más jóvenes y con más futuro que tiene actualmente la Iglesia en España.
CANTABA Lucho Gatica que la distancia es el olvido. Y después lo han cantado muchos más, en diferentes versiones. Pero no hace falta recurrir al bolero para dar el cante. En Cádiz lo vemos constantemente. La distancia es la excusa para el olvido y el abandono. A Cádiz la engañan casi de continuo, con promesas que no se cumplen y con silencios que caen en el olvido, entre la indiferencia. Cádiz sólo es noticia para el cachondeo del Carnaval, para los conflictos del Metal, o para los simulacros de catástrofes, en los que se representa un teatro imaginario. Por cierto, felicidades a la niña que llevó un estandarte. No podía faltar.
SEVILLA es una ciudad polarizada en lo futbolístico. La rivalidad entre Sevilla y Betis (o a la inversa) se traslada incluso al cartel de la Cabalgata de los Reyes Magos, obra de Fernando Vaquero. En ese contexto, se ha consolidado la tercera vía del fútbol sevillano: el estadio de La Cartuja, que tiene vida propia. El estadio se ha encumbrado como un escenario neutral, en el que la selección de España ha certificado como un trámite su calificación para el Mundial de 2026. Con el aforo medio lleno o medio vacío: asistieron 30.812 espectadores.