LAS celebraciones de Emporio del Orbe tienen una parte cultural que resulta interesante. Por ejemplo, la exposición del patrimonio religioso, en la Fundación Cajasol, cuyos comisarios son Lorenzo Alonso de…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
ADEMÁS del tranvibús, en Sevilla aún existe el tranvía. No se sabe qué es más difícil: que un camello pase por el ojo de una aguja, que Andalucía supere la media europea en el informe PISA, o que un tranvía llegue a su parada final de la plaza Nueva. Cada…
UNA vez más se ha visto la hipocresía de los políticos con las alertas en los teléfonos móviles. Cuando no se envía, parece que la responsabilidad de una catástrofe natural es de las autoridades. Pero cuando se envía, y el pueblo incrédulo no hace caso, o cuando las autoridades no…

LA semana pasada escribí del sentimiento y las devociones. Pero no todo es puro y limpio. Las redes sociales están condicionando la vida de las hermandades. Para bien y para mal. Para bien porque han permitido mejorar la comunicación con los hermanos y con las personas interesadas en general. Para mal porque individuos que no entienden la singularidad de las hermandades se dedican a interferir en la vida interna. Y no sólo en los procesos electorales. Además de que también intervienen personas (algunos son hermanos) sin educación, o simplemente mentirosos con propósitos reprobables.
YA lo cantaron El Peña y el Masa: “La gente no respeta ni que estamos en Carnaval”. Otra guerra mundial. Esa gente no respeta ni que estamos en la Cuaresma nosotros, y ellos en el Ramadán. Y los de la Liga del Fútbol Profesional no han organizado otra guerra, pero tampoco respetan que hoy es el primer viernes de marzo en Cádiz (que aquí es como un primer viernes de Cuaresma). Y así han colocado un partido a muerte por el descenso, entre el Cádiz y el Real Zaragoza, precisamente hoy. Un día de ayuno y abstinencia, en el que no se debe comer carne, ni bocadillos de jamón, chorizo o salchichón en el descanso de ese partido.
LA ciudad de Sevilla y su entorno se pueden considerar como territorio de alto interés militar. Quizás sea la zona más estratégica de España, en estos momentos, para el Ejército. En una distancia cercana están las dos bases militares de EEUU en Andalucía: la de Morón de la Frontera y la de Rota. Esta última pertenece a la provincia de Cádiz, aunque allí veranean miles de sevillanos. Ambas bases, según Pedro Sánchez, no pueden ser utilizadas para operaciones bélicas contra Irán, lo que ha provocado las últimas bravuconadas de Donald Trump. Casi todos preferimos la paz a la guerra. Pero las bases, como todas las instalaciones militares, son una garantía de seguridad y defensa.
MENOS mal que a Donald Trump no se le concedió el Premio Nobel de la Paz. Aunque María Corina Machado le hizo una entrega solemne del suyo, después de que la ninguneara en Venezuela. A propósito de la tercera guerra mundial que intenta provocar este magnate (cada día tiene más pinta extravagante), se ha vuelto a especular sobre los riesgos de la Base de Rota. El embajador de Irán dijo que sería un objetivo si la utilizan para los ataques en el Golfo. Y no le han dado un diplomático tirón de orejas a dicho embajador, lo que también es un fallo del ministro Albares y su jefe don Pedro. El caso es que se ha especulado con un futuro traslado de la base a Marruecos. No va a suceder. Pero hay que zanjar esa posibilidad.
SUELEN decir los cofrades más puristas que no hace falta anunciar la Semana Santa. Pues todo el mundo sabe cuando llega el momento. Y, sin embargo, cada año hay más carteles y más pregones. Tampoco eso es malo. No se sabe por qué, en Sevilla hay personas gruñonas a las que les molesta todo: que haya más carteles y que haya más pregones. Pero también que haya más nazarenos, que haya más cofradías en los barrios, que haya más vía crucis en las calles, que haya más hermanos en las protestaciones de fe, que haya más demanda de sillas y palcos, que haya más atención a las hermandades en los medios de comunicación, que haya más obras en las calles en Cuaresma... Esto último a todo el mundo le molesta, no sólo a los gruñones.