EN el calendario de la Cuaresma, el Domingo de Pasión es un día importante. En Cádiz y en la mayoría de los municipios de la provincia, es el día de…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
A los guiris que viven más allá de Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra y Mairena del Aljarafe les resultan raras algunas costumbres de la peculiar idiosincrasia sevillana. Por ejemplo, no entienden que se organice un gran revuelo con las obras públicas al aproximarse la Semana Santa. Y que el corte…
POR primera vez en los últimos años, Andalucía le va a marcar la agenda a Cataluña y a Madrid. Después de lo que ha ocurrido en Castilla y León, le toca el turno de las elecciones a Andalucía. Y es aquí donde se les ha metido el miedo en el…

SALVAR a la Esperanza debía ser el objetivo del cabildo de la Macarena. Parece que puede conseguirse. Quedó claro, por desgracia, que a la Esperanza la deformaron en los últimos trabajos realizados. Y que su estado es más grave de lo que se suponía. Otros objetivos colaterales, buscados por algunos, no los consiguieron, como forzar la dimisión de José Antonio Fernández Cabrero, al que sólo le quedan cuatro meses como hermano mayor, y que ya ha explicado lo que había que explicar y ha tomado medidas. Tarde quizás, pero mejor que dejar una herencia envenenada.
LA playa de Los Caños de Meca ya no es lo que era. Me refiero a la playa que siempre fue rocosa, que se llama oficialmente La Laja (nombre que nadie le dice) y que es conocida como la playa de El Pirata (nombre con fines comerciales), y que tiene una historia mítica en el veraneo de las costas. Playa perteneciente al término municipal de Barbate, que cuenta con muchas, quizás demasiadas, y parece que se preocupan más por lo que pasa en otras. Los Caños de Meca siempre ha sido un núcleo o poblado con problemas. Todos los años tiene problemas. Y se llega a la conclusión de que ni a Costas ni al Ayuntamiento barbateño les preocupa demasiado esa playa. Se perderá, antes o después, como el barco del arroz.
NO se puede acabar julio sin que escriba un artículo del Cine Cervantes. En este Diario, casi todos los articulistas, menos yo, han escrito un artículo sobre el Cine Cervantes, lo que demuestra que es importante para Sevilla, ya que es el único teatro del siglo XIX que sigue en pie. Y está claramente en riesgo de desaparición, como tantos otros cines y teatros sevillanos que se fueron al garete, entre la general indiferencia. Ahí quedó la liquidación de la librería Verbo en la calle Sierpes, donde estuvo el antiguo Teatro Imperial. Y siempre se recordará el derribo del Teatro San Fernando, en la calle Tetuán. Pero no me voy a dispersar con los cines y los teatros que perdimos, que fueron casi todos.
LA solución pasa por Junts, ya que el problema se creó con Junts. Fue Junts per Catalunya, el partido de Puigdemont, el ama de llaves para que Pedro Sánchez consiguiera la mayoría el 23 de julio de 2023. Y es Junts el ama de llave para que se quede en minoría en el Congreso de los Diputados. Y pierda no sólo votaciones, sino el Gobierno. Junts está ante el espejo, pero con muchas dudas. Ya no confían en el sanchismo. Se han dado cuenta de que con su apoyo a Pedro Sánchez sólo obtienen la muerte a pellizcos. Pero temen a las urnas, porque las encuestas le auguran un desastre. Y son pocos los que defienden la única medida que les puede salvar, que es jubilar a Puigdemont y apostar por un catalanismo nacionalista, como defendió Jordi Pujol en sus primeros tiempos.
LOS periódicos progresistas, empezando por El País, dejaron de publicar inocentadas el 28 de diciembre al aflorar la Transición. En los tiempos de Franco, como no se podía criticar al régimen, había que recurrir a lo satírico y las alegorías. De ahí el éxito de La Codorniz, la revista de humor que empezó Miguel Mihura en 1941 y popularizó Álvaro de la Iglesia hasta 1977. En la Transición se inició el declive de las inocentadas. Era normal, porque los periódicos publicaban noticias que parecían inocentadas todo el año. Y hoy la política española ¿qué es? Una inocentada perpetua. La amnistía de Puigdemont que sigue en el exilio, el supuesto cupo catalán, el apagón del que nunca se supo, Cristóbal Montoro siete años después y todos lo sabían, Santos Cerdán con sus amigos y Pedro no sabía nada…