EN el calendario de la Cuaresma, el Domingo de Pasión es un día importante. En Cádiz y en la mayoría de los municipios de la provincia, es el día de…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
A los guiris que viven más allá de Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra y Mairena del Aljarafe les resultan raras algunas costumbres de la peculiar idiosincrasia sevillana. Por ejemplo, no entienden que se organice un gran revuelo con las obras públicas al aproximarse la Semana Santa. Y que el corte…
POR primera vez en los últimos años, Andalucía le va a marcar la agenda a Cataluña y a Madrid. Después de lo que ha ocurrido en Castilla y León, le toca el turno de las elecciones a Andalucía. Y es aquí donde se les ha metido el miedo en el…

SORPRENDE que la diputada Esther Francisca Gil de Reboleño Lastortres, gurú espiritual del Movimiento de Sumar en Cádiz, se conforme con pedir el cambio de nombre en el puente José León de Carranza. Debe tener muy buena relación (política) con el ministro de Transportes, Óscar Puente, ya que ha anunciado el cambio de nombre antes de que el Ministerio lo apruebe. Y, además, ha puenteado con Puente a la subdelegada del Gobierno, Blanca Flores. Aprovechando esa relación privilegiada de confianza, le podría haber enviado un pedido más práctico y completo, de cara a la posteridad.
DESDE el siglo pasado, he repetido en diversas ocasiones que la mejor solución para los viajes por carretera entre Sevilla y Cádiz es tener una autopista de peaje y una autovía completa. Se podría haber conseguido desde principios del siglo XXI. Ahora estamos peor que nunca, y hay más atascos que nunca. No existe ni una autopista de peaje, ni una autovía completa. Por culpa del populismo de los políticos. Tanto el PSOE como el PP, para ganar votos, defendieron que la supresión del peaje era la solución. Y ya se ha visto que es un gran error. En verano, está colapsada a diario, con más camiones y más turismos. Y, al ser gratis, se ha convertido en la carretera favorita para los magrebíes del Paso del Estrecho.
DESDE el siglo pasado, he repetido en diversas ocasiones que la mejor solución para los viajes por carretera entre Sevilla y Cádiz es tener una autopista de peaje y una autovía completa. Se podría haber conseguido desde principios del siglo XXI. Ahora estamos peor que nunca, y hay más atascos que nunca. No existe ni una autopista de peaje, ni una autovía completa. Por culpa del populismo de los políticos. Tanto el PSOE como el PP, para ganar votos, defendieron que la supresión del peaje era la solución. Y ya se ha visto que es un gran error. En verano, está colapsada a diario, con más camiones y más turismos. Y, al ser gratis, se ha convertido en la carretera favorita para los magrebíes del Paso del Estrecho.
LA gente inteligente, que está en la playa tomando el sol, con la debida protección, quiere elecciones ya. Eso es lo que piensan algunos políticos. Las elecciones por excelencia son las generales, en las que se espera mandar fuera de la Moncloa a su divina majestad. Pero esas son difíciles de conseguir. Y las municipales son de fecha fija: en 2027. Así las cosas, la gente se conforma con elecciones en su hermandad, o en su comunidad de vecinos. Y así estamos, cuando se ha empezado a hablar de otra posibilidad: ¿y por qué no convocar las elecciones adelantadas en Andalucía?
LA gente inteligente, cuando ha visto la infografía del nuevo Pabellón Portillo, publicada en el Diario, ha pensado: otra inocentada en el mes de julio. Y van… Pero, en estas mismas fechas, ha salido publicada otra mejor, de tamaño nacional, que decía: “Pedro Sánchez presentará los presupuestos de 2026 y los negociará con Puigdemont”. Vamos a lo nuestro, que la del Pabellón Portillo es importante. Y aunque parezca inocentada, y aunque digan que estará terminado en 2028, y aunque el alcalde, Bruno García, afirme que ya tiene los 19,2 millones de euros que costará construirlo, esta vez parece que van en serio. Felicito al alcalde porque ha cambiado la tendencia: se empiezan a ver obras. Y no es como en los ocho años de la izquierda gaditana desunida con Kichi, que sólo se dedicó a cambiar los nombres de lo que ya está construido. Pero, bueno, así se divierten.