CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA gente facha está diciendo: “El sanchismo del PSOE se ha convertido ya en marxismo puro”. Y critican la coalición que los del PSOE han formado con los del Frente Amplio y otros colegas podemitas, comunistas, inquilinas y de variado pelaje para ganar en el Senado. Ah, ¿pero no habíamos…

ALGUNOS que ejercen la oposición al alcalde de Cádiz, José María González, dicen que su gestión es ciclotímica. Atraviesa momentos de euforia, en los que entra a todos los señuelos. Puede coincidir con sus rachas epistolares más activas, en las que lo mismo le escribe a Joaquín Sabina por ser pregonero del Carnaval, como pide que no obliguen a elegir “entre el pan y la paz”. Momentos emotivos, en los que recibe al embajador de Catar (país del que todavía no ha catado nada), mientras atacaba a Arabia Saudí. Sin embargo, en otros momentos de la historia, guarda un prudente silencio. Parece como si no existiera. Se diría que está ausente, como Pablo Iglesias en el mes de agosto.
LAS colas en el Primark de Torre Sevilla nos han permitido revivir el espíritu nostálgico de la Expo 92. Aquellos tiempos, cuando en la isla de la Cartuja pusieron de moda las colas sevillanas. Desde entonces se llegó a la conclusión de que todo aquel evento o lugar que no tenga una multitud aguardando es una porquería. Pues sabido es que existe un público masoquista que disfruta en las colas, saborea las esperas, ejercita la paciencia y luego lo propaga entre sus amistades: “En el Primark hay unas colas maravillosas. Yo estuve allí una hora, esperando para pagar cinco euros”. Así se alimentan por generación espontánea.
POR supuesto que el caso del periodista saudí Jamal Khashoggi es un repugnante crimen político. Con el agravante de haberse cometido en el Consulado de Arabia en Estambul. Por supuesto que se pueden adoptar sanciones, cuando se confirme lo ocurrido. Pero está por ver que eso deba afectar a las famosas corbetas encargadas a Navantia. Y no ya por los 1.800 millones de la inversión y los cinco años de trabajo para 6.000 personas, sino porque las sanciones internacionales se combinan con los intereses económicos y políticos estratégicos. Irán, Venezuela y Cuba son ejemplos de países para los que también han acordado sanciones. Y eso no ha impedido ciertas operaciones comerciales.
RESULTÓ pintoresco que el PP organizara un mano a mano entre Juan Ignacio Zoido y Beltrán Pérez en la Fundación Valentín de Madariaga, apenas cuatro días después de dar a conocer la lista de Sevilla para las autonómicas. Resultó muy curioso porque estaba anunciado (y habían cursado las invitaciones) desde semanas antes de dar a conocer la lista del morbo. Esa lista en la que Zoido volvía a Sevilla, como candidato inesperado para las autonómicas, colocado por delante de Virginia Pérez. Una lista que removía los fantasmas del enfrentamiento. Como en otras provincias andaluzas, se ha sugerido que el tiempo de las vendettas no estaba olvidado. Y se intuye que hay algunos recolocándose para el futuro.
ES una gran alegría que ya se haya abierto el colegio mayor de la Universidad, antes denominado del beato Diego de Cádiz. Con el tiempo que ha transcurrido desde que los responsables de la UCA decidieron suprimir el nombre, ha pasado lo suficiente para opinar con serenidad sobre este asunto. Lo primero es que un colegio mayor no tiene por qué estar dedicado a un santo o un beato. Lo segundo es que el nombre no condiciona su ideología. En Madrid, donde estudié, el colegio mayor más rojo era el San Juan Evangelista, donde la mayoría de los alojados militaban del PCE para allá. Por lo tanto, no es un agravio que prefieran otro nombre, en vez de la sandez de no ponerle ninguno. Eso queda al gusto de la propiedad.