HA pasado sin pena ni gloria el derribo de la Verja en Gibraltar. Resulta curiosa esta indiferencia. Ha faltado pompa y boato. Acudió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recién…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
A estas horas, Francisco Vélez de Luna y su esposa, Concha, estarán preparándose para viajar a Comillas (Cantabria) y pasar allí sus vacaciones, como todos los años. Pero en 2026 es diferente. El 14 de julio (mientras España se cepillaba a Francia, en la semifinal del Mundial), en la Capilla…
DESTITUIR al ministro de Transportes, Óscar Puente, sería una prioridad nacional, si en este país quedase un poco de dignidad política. Su actitud en los incendios, con los comentarios tuiteros, es canallesca. Pero no por el rifirrafe con la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sino que viene de antes.…

SOBRE la calle Mateos Gago se han escrito ríos de tinta impresa. El barrio de Santa Cruz quedaría ennegrecido si se diluyera todo lo que se ha escrito sobre esta calle tan céntrica. Es poco original. Sin embargo, seguimos escribiendo sobre la calle Mateos Gago, porque el Ayuntamiento quiere arreglarla, y de vez en cuando ofrecen ruedas de prensa, como la de los concejales Antonio Muñoz y Juan Carlos Cabrera, para que se siga escribiendo y hablando de la calle Mateos Gago, que dentro de un año y medio será “semipeatonal”, y tendrá el tráfico muy restringido, y habrá menos veladores, y una plataforma, con las bendiciones de la Comisión del Patrimonio, que ya tiene el informe para estudiarlo.
SABEMOS que no es lo mismo una manifestación con un millón de participantes en Barcelona que con varias decenas en Cádiz. En las grandes ciudades, el éxito se mide por el millón de participantes. En ese sentido, la convocatoria de ayer en Barcelona fue un éxito para la Cataluña constitucional y democrática que quiere seguir siendo española. Está científicamente demostrado que en todas las manifestaciones con “un millón” de participantes no hay ni la mitad. Pero si la Guardia Urbana de Barcelona, a las órdenes de Ada Colau, dice que había 350.000 significa que había más o menos lo mismo que en las grandes concentraciones independentistas. Fue un éxito. Y estuvo muy bien que dieran la cara Mario Vargas Llosa o Josep Borrell, a los que no es tan sencillo acusarlos de fachas. No obstante, hay que recordar que las grandes manifestaciones de la democracia son las elecciones.
EN estos días de traslados (me refiero a los de empresas, no a los de pasos), con la fuga de entidades de Cataluña, resulta lamentable que ninguna haya anunciado que se viene a Sevilla. Irse desde Barcelona a Madrid es jugarse los clientes catalanes para el día de mañana, aunque no sean independientes. Vemos contradicciones y rarezas. Lo del Banco de Sabadell de mudarse a Alicante es raro, desde el punto de vista geográfico, a no ser que se cambie el nombre. Y lo de Caixabank en Valencia, cuando las apuestas daban favorita a Palma de Mallorca, hace suponer que no se quieren ir lejos de Cataluña.
HEMOS entrado en los días más filosóficos del procés. Con esto no quiero decir que Mariano Rajoy sea un nuevo Parménides, ni mucho menos que Carles Puigdemont se asemeje a Nietzsche. Tan sólo que toca pensar, después de los incidentes del domingo pasado, y de las urnas con más votos que votantes. Los exégetas de Rajoy han explicado que no está de brazos cruzados, como sospechan muchos españoles, sino que practica la Teoría de la Acción y la Reacción. Soraya lo tiene todo previsto, a pesar de la reprobación de Pedro Sánchez para ayudar. Se trata de responder con una reacción legal a cada una de las acciones ilegales. También se trata de no pasar a la acción con precipitación, porque entonces la CUP tendría la oportunidad de una reacción para afianzar la sublevación.
EL Cádiz ha entrado en un bache que ya es muy preocupante. Ha conseguido un solo punto de los 12 últimos, sin marcar ningún gol, y ha encajado cinco goles en los dos últimos partidos. Ayer se rizó el rizo del más difícil todavía: el Cádiz falló tres penaltis. Sin quitarle sus méritos al portero Sergio Herrera, que detuvo los tres, hay que decir que Aitor y Barral (por dos veces) los lanzaron mal. Ahí estuvo la clave de este partido, que parecía equilibrado, y que el Cádiz pudo ganar si hubiera marcado alguno de los penaltis. El desastre se completó con dos remates acertados de Osasuna, que se estaba conformando con un punto.