EN el calendario de la Cuaresma, el Domingo de Pasión es un día importante. En Cádiz y en la mayoría de los municipios de la provincia, es el día de…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
A los guiris que viven más allá de Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra y Mairena del Aljarafe les resultan raras algunas costumbres de la peculiar idiosincrasia sevillana. Por ejemplo, no entienden que se organice un gran revuelo con las obras públicas al aproximarse la Semana Santa. Y que el corte…
POR primera vez en los últimos años, Andalucía le va a marcar la agenda a Cataluña y a Madrid. Después de lo que ha ocurrido en Castilla y León, le toca el turno de las elecciones a Andalucía. Y es aquí donde se les ha metido el miedo en el…

LA procesión Magna que saldrá mañana en Cádiz ha despertado una gran expectación. Se afirma siempre que organizan un evento, pero en este caso se ajusta estrictamente a la realidad. De todas las procesiones magnas que se han celebrado en Cádiz, quizá sea la que puede tener más asistencia de público. Todas las sillas se han vendido, superando las previsiones. Existe cierta preocupación porque los aparcamientos resulten insuficientes. Y también porque será un test para medir la calidad de los servicios de la ciudad, en una situación extrema y con miles de visitantes. Con las lógicas dudas al respecto, por motivos obvios.
A propósito de la ley de capitalidad, ha vuelto el debate sobre los objetivos de Sevilla. También sobre los liderazgos en la ciudad. Por su importancia histórica, y por condiciones objetivas, Sevilla debe aspirar a ser la tercera gran ciudad de España, con Madrid y Barcelona. Pero no como una tercera en discordia, sino formando una trilogía que aporte coherencia. Madrid es la capital de España y acapara todo lo que puede. Barcelona, a pesar del independentismo de la Generalitat, sigue ocupando una posición estratégica en la economía y es el eje mediterráneo, en combinación con Valencia, que no ha sabido aprovechar el traslado de algunas sedes empresariales, tras el referéndum ilegal de 2017. Y Sevilla…
LA gente romántica no asume que los clubes de fútbol son sociedades anónimas deportivas. Por consiguiente, son empresas. Esa gente cree, en su simpleza utópica, que ponen y quitan los presidentes. No entienden que para eso deberían adquirir las acciones de las empresas. Al fútbol no acuden como socios, sino como abonados. Con mucha pasión y amor a los colores, eso sí, pero sólo las mayorías accionariales toman las decisiones. Los clubes se manejan por los principios del capital. Aunque con una diferencia importante: el capitalismo no depende de que el balón entre en una portería y el fútbol sí. El Cádiz CF ha comprado los terrenos de Delphi. Su vicepresidente, Rafael Contreras, lo ha definido como la primera empresa de la provincia. Pero el club está haciendo el ridículo en Primera División y batiendo récords de mantadas.
LA principal habilidad de la vicepresidenta Yolanda Díaz es que dice las paridas con una sonrisa. Y, como no es una niñata, se le toma en poca consideración el alcance de sus chuminadas. A la ministra Margarita Robles, que se la toma en serio, la pone atacada de los nervios. Ha vuelto a proponer algo irrealizable. Primero dijo que pondría un límite a los precios del pan y la leche, para que los pobres no pasen hambre. Después, cuando le replicaron que era imposible, ha pasado a apoyar la campaña de un híper de 30 productos por 30 euros, siempre y cuando los productos sean de su agrado. El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, dijo en Barcelona que la vicepresidenta pretende “una planificación soviética” de los alimentos. Con el telón de acero hemos topado.
RESULTA curioso lo que está sucediendo en Cádiz para las elecciones municipales. Faltan ocho meses y todavía no se han dado a conocer oficialmente los candidatos de los partidos a la Alcaldía. A diferencia de las principales ciudades españolas, donde, con pocas excepciones, se conocen los candidatos, algunos desde el año pasado. Por ejemplo, en Sevilla, el PP nombró a su candidato, José Luis Sanz, cuando todavía era líder Pablo Casado. Así se llega a la conclusión (quizás exagerada) de que en Cádiz ya nadie quiere ser alcalde o alcaldesa. Me refiero a nadie con currículum, o que no esté obligado por su partido. Y eso nos hace ver que Kichi ha causado estragos en la ciudad, y además en la política local. Ocho años de kichismo son disuasorios.