CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de…

EL domingo se cerrará oficialmente el Carnaval de Cádiz con la quema de la bruja Piti. A la Piti de este año le han dado con el sérum a lo bestia, y así ha salido de lo más rejuvenecida, se ha quitado lo menos 30 años de encima. Parece cosa de brujería. Hay señoras que quieren conocer el tratamiento facial de la bruja Piti, por si les diera resultado. Esto no pasa por casualidad. Según las bases de este año, el Ayuntamiento prohibió que la bruja Piti sea representada “como una mujer vieja, fea y con verrugas”, porque eso es un estereotipo. Por el contrario, del dios Momo no decían que sea feo ni guapo. Se recueda que procede de la mitología griega como “dios de los escritores y poetas”. El Gran Momo de este año lo interpretó Faly Mosquera y se quemó el martes.
SIEMPRE que consiguen un gran evento internacional para Sevilla dicen lo mismo: “Es un acontecimiento que ven por televisión tropecientos millones de espectadores y que servirá para poner a Sevilla en el mundo”. Entonces la gente de bien pregunta: “¿No estaba Sevilla en el mundo desde que Magallanes y Elcano dieron la vuelta?”. Pues depende. Con los Grammy Latinos van a poner a Sevilla en el mundo, además de que va a generar un impacto de 300 millones de euros (a ver cómo se reparten, será como el Gordo, que unos se forran y otros no) y tendrá una audiencia potencial de 25 millones de espectadores en televisión. Los fans de Rosalía ya se están frotando las manos con estos Grammy sevillanos.
AL llegar el Miércoles de Ceniza empieza la Santa Cuaresma y termina el Carnaval. Esto es así en el resto del mundo. También lo debería ser en Cádiz. Y no se puede argumentar que el Carnaval gaditano tiene sus peculiaridades y que siempre se ha festejado así. El Carnaval gaditano, como el de todo el mundo, procede de la liturgia católica y tiene el mismo origen. Es una fiesta de raíz religiosa o sagrada. Lo normal, en todo el orbe creyente, es terminar esa fiesta el Martes de Carnaval. Y después es cierto que está el Domingo de Piñata (el primero de Cuaresma), que era el de los verdaderos jartibles. Rompían las piñatas, como un epílogo festivo, pero fuera de la temporada carnavalesca.
DECIR Amarguras de los naranjos, en Sevilla, nos suena a marcha de agrupación musical. Pero no se precipiten. Hoy es Miércoles de Ceniza, todavía no huele a azahar. Estamos en los días de las naranjas amargas caídas y espachurradas. Eso es menos poético. Pasados los fríos timoratos de enero y febrero, en la sorpresa de los primeros calores al recorrer las plazas umbrías, con la vira de sol dorado de marzo, que ya glosó Joaquín Romero Murube, pronto nos encontraremos con el ansiado florecer del azahar. Nos anticipará la ilusión del Domingo de Ramos, la primavera prematura que empieza a despuntar en los atardeceres tibios, hasta que el sol se oculta por los cielos cárdenos y violetas del Aljarafe. Pues en ese escenario, en la ciudad de Sevilla, hay unos 47.000 naranjos. Hoy, como digo, las naranjas yacen por los suelos, en otra alegoría triste de la vida que se nos convierte en ceniza.
ES un fenómeno maravilloso. En este país nadie gobierna y todos se oponen a todo. Vivimos en una campaña electoral interminable. Pasan unas elecciones y ya están preparando las siguientes, zurrándose sin los 100 días de gracia. Si sucediera al revés (si gobernaran mucho y la campaña durase poco) quizás la cesta de la compra no estaría tan por las nubes, habría más empleo y la gente viviría mejor. Pero al Gobierno de Sánchez y sus socios sólo les importa que ellos y ellas vivan mejor. Así que todo se hace con la mirada puesta en el horizonte de las urnas, no se piensa en nada más.