LAS celebraciones de Emporio del Orbe tienen una parte cultural que resulta interesante. Por ejemplo, la exposición del patrimonio religioso, en la Fundación Cajasol, cuyos comisarios son Lorenzo Alonso de…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
ADEMÁS del tranvibús, en Sevilla aún existe el tranvía. No se sabe qué es más difícil: que un camello pase por el ojo de una aguja, que Andalucía supere la media europea en el informe PISA, o que un tranvía llegue a su parada final de la plaza Nueva. Cada…
UNA vez más se ha visto la hipocresía de los políticos con las alertas en los teléfonos móviles. Cuando no se envía, parece que la responsabilidad de una catástrofe natural es de las autoridades. Pero cuando se envía, y el pueblo incrédulo no hace caso, o cuando las autoridades no…

CEUTA se ha convertido en la espinita clavada donde más le duele a España: en su amor propio. En Ceuta han sufrido una invasión, que el ministro Ángel Torres cifró en 80.000, aunque el ministro Marlaska habló de 72.000, y otros han elevado hasta 100.000. El número de muertos se calcula en más de 140. Tampoco se sabe cuántos de los que se colaron aún permanecen allí. En Ceuta hay actualmente una crisis humanitaria, una crisis social, una crisis sanitaria, una crisis política, una crisis diplomática. Y una crisis de credibilidad, porque el Gobierno se dedica a mentir con descaro. El ministro Albares dijo en agosto: “Todos serán devueltos”.
PARTIMOS de la consideración inicial de que los autobuses no son gratis en las grandes ciudades. No son gratuitos en Nueva York, ni en Shanghái. Ni en Madrid, ni en Barcelona tampoco. Solo pueden ser gratuitos en pueblos pequeños, donde los recorridos son cortos y en la mayoría de los casos se pueden cubrir a pie. El bonobús de Cádiz es barato si se compara con otras capitales de España. Pero es verdad que Cádiz es muy chiquitita. Y también es verdad que aquí la gente quiere que el autobús tenga una parada en la puerta de su casa, como si fuera un taxi, pero a precio regalado. Aun así, los que han protestado por los cambios en las paradas de la línea 2 tienen razón.
LA tasa turística debe ser una prioridad sevillana. Eso lo ve hasta uno que se haya quedado medio ciego en el último eclipse. Oponerse a la tasa turística en Sevilla (y defender la prioridad nacional) es una incoherencia que perjudica a los nacionales de Sevilla. Ya que la tasa turística debe servir para alivio de las arcas municipales. Y, si consideramos que los turistas utilizan los servicios de la ciudad pagados por los sevillanos, y así les generan más gastos, pues entonces no se debe crear un agravio comparativo. La tasa se paga en ciudades con turismo de calidad, no solo de caridad.
AL llegar el 1 de septiembre, en este país se considera que el verano ha terminado. Empieza un nuevo curso, que es como un año nuevo. En realidad, el verano del almanaque empieza con San Juan Bautista y termina con San Miguel. Al primero le cortaron la cabeza, pero el otro lleva la espada en la mano. Empieza con las noches más largas y termina con un veranillo otoñal, aunque septiembre llega con una ola de calor. Pero aquí, a partir del 31 de agosto, ya no se piensa en modo veraniego. Siempre se recordará, como excepcional, el verano del 26. Hay algunos veranos que marcan las vidas. Se suele pintar el verano como un tiempo alegre, propio de la juventud. La primavera sería la infancia, el verano la juventud, el otoño la madurez y el invierno la vejez. Las dos primeras estaciones tienen mejor acogida popular que las dos últimas, aunque para la poesía todas son líricas, emblemáticas, melancólicas, esdrújulas en general.
AL llegar el 1 de septiembre, en este país se considera que el verano ha terminado. Empieza un nuevo curso, que es como un año nuevo. En realidad, el verano del almanaque empieza con San Juan Bautista y termina con San Miguel. Al primero le cortaron la cabeza, pero el otro lleva la espada en la mano. Empieza con las noches más largas y termina con un veranillo otoñal, aunque septiembre llega con una ola de calor. Pero aquí, a partir del 31 de agosto, ya no se piensa en modo veraniego. Siempre se recordará, como excepcional, el verano del 26. Hay veranos que marcan las vidas. Se suele pintar el verano como un tiempo alegre, propio de la juventud. La primavera sería la infancia, el verano la juventud, el otoño la madurez y el invierno la vejez. Las dos primeras estaciones tienen mejor acogida popular que las dos últimas, aunque para la poesía todas son líricas, emblemáticas, melancólicas, esdrújulas en general.