EL trágico accidente en Urda (Toledo) ha mostrado la marginación que sufre Andalucía, entre otras consecuencias. El Ministerio de Transportes la ha perjudicado con dureza en los últimos años. Más…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
DIGNIDAD no es acusar del accidente de tren de Urda (Toledo), con 69 muertos, a un trabajador del centro de control de Atocha apenas dos horas después del siniestro. Dignidad no es filtrar las grabaciones de lo que se habló en el control, para que se vea quien es el…
EL AVE ha muerto. EL AVE murió con 69 difuntos más y decenas de heridos, algunos de los cuales han quedado mutilados, o con lesiones difíciles de recuperar. Es triste recordarlo cuando ha llegado el día de Todos los Santos y mañana es el de los Fieles Difuntos, cuya lista…

LA reapertura del Teatro Lope de Vega para la Bienal de Flamenco es una buena noticia para Sevilla. Se le consideraba el teatro más importante de la ciudad en los años previos a la Expo 92, cuando se construyó el Teatro de la Maestranza y se descartó levantar un espacio específico para la ópera. En la ciudad existen otros auditorios y recintos con capacidades superiores (o comparables) al Lope de Vega, pero pasaba por ser el último teatro de Sevilla con un aspecto clásico. O, como dirían los más rancios: el único de Sevilla que parecía un teatro de verdad, como los antiguos.
CERRARON el mercado de fichajes de verano, a la vez que las rebajas. El Cádiz CF se dedicó a comprar mantas. Ahora hay que esperar hasta las semanas fantásticas, los días de oro y las ofertas límites del mercado de invierno. Las adquisiciones y las ventas del Cádiz merecerían un análisis más psiquiátrico que deportivo. Celades, el nuevo entrenador, aspira a jugar como el Barcelona. En Almería adelantó a la defensa. Adiós al cerrojo de don Álvaro. Y les marcaron tres goles, casi sin querer, en el primer tiempo. Aquí hemos pasado de Locos por el Balón, cuando llegaron Manuel Vizcaíno y Quique Pina, a estar locos sin el balón. Y con el trajecito de Septién en la tienda de la calle Compañía, y con las acciones de Nomadar para arruinarse en la bolsa de Nueva York.
POR culpa de la invasión de Ceuta, favorecida por los actos festivos del amigo Mohamed, este año no hemos leído portadas de periódicos con serpientes de verano. Hemos tenido el mercado de fichajes, eso sí, que si se cumpliera en todos los fichajes rumoreados, hubiera dejado plantillas de 65 futbolistas en el Betis y el Sevilla, para alegría de Manuel Pellegrini y Luis García Plaza, que tendrían más para elegir. Pero hoy en día los equipos de Champions League venden hasta a futbolistas que se van llorando. Tan tiesos están. La Liga ya no es lo que era, cada año empieza antes. La tarde de la Virgen de los Reyes no hubo corrida de toros, sino un Sevilla-Rayo Vallecano. Dicen que el fútbol también influye en el veraneo.
CEUTA se ha convertido en la espinita clavada donde más le duele a España: en su amor propio. En Ceuta han sufrido una invasión, que el ministro Ángel Torres cifró en 80.000, aunque el ministro Marlaska habló de 72.000, y otros han elevado hasta 100.000. El número de muertos se calcula en más de 140. Tampoco se sabe cuántos de los que se colaron aún permanecen allí. En Ceuta hay actualmente una crisis humanitaria, una crisis social, una crisis sanitaria, una crisis política, una crisis diplomática. Y una crisis de credibilidad, porque el Gobierno se dedica a mentir con descaro. El ministro Albares dijo en agosto: “Todos serán devueltos”.
PARTIMOS de la consideración inicial de que los autobuses no son gratis en las grandes ciudades. No son gratuitos en Nueva York, ni en Shanghái. Ni en Madrid, ni en Barcelona tampoco. Solo pueden ser gratuitos en pueblos pequeños, donde los recorridos son cortos y en la mayoría de los casos se pueden cubrir a pie. El bonobús de Cádiz es barato si se compara con otras capitales de España. Pero es verdad que Cádiz es muy chiquitita. Y también es verdad que aquí la gente quiere que el autobús tenga una parada en la puerta de su casa, como si fuera un taxi, pero a precio regalado. Aun así, los que han protestado por los cambios en las paradas de la línea 2 tienen razón.