SE suele decir que las expectativas gaditanas se mueven por las tres C de sus pasiones: el Carnaval, las cofradías y el Cádiz CF. El Carnaval ya ha terminado este…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
UNA vez más, de la necesidad se hace virtud. Así funciona nuestra política. La normativa para el patinete en las calles de Sevilla ha entrado en vigor. Son medidas de sentido común, que llegan con retraso. La DGT, que comanda el incombustible Pere Navarro, no ha estado fina, ni el…
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a…

EN tiempos de nuestros padres y abuelos se valoraban mucho las dinastías. A los toreros y a los futbolistas los numeraban, igual que a los Papas. A veces la sucesión no era de padres a hijos, ni entre hermanos, sino de cuñados, primos, o simplemente por ser amigos con derecho a herencia. En las cofradías hubo (y quedan) dinastías de capataces históricos, como los Ariza. Si aplicamos esta medida dinástica a los pregoneros, el de este año, José Ignacio del Rey Tirado, sería Del Rey III. Antes que él fueron pregoneros su tío José María del Rey Caballero, también conocido como Selipe, en 1952, y su hermano Eduardo del Rey Tirado, actual hermano mayor del Silencio, que fue pregonero en 1999.
TENÍA la caña de pescar preparada. Alvarito marcó el tanto que le dio tres puntos valiosos al Cádiz, aprovechando un error garrafal de la defensa leonesa. Tuvo intuición, visión y acierto para entender la jugada y culminarla. En este partido se volvió a ver la mejor versión de Álvaro García, sobre todo en un arranque soberbio de la segunda parte. Fue un martirio por su banda. El despertar de Perea contribuyó. Sin embargo, al final fue el portero Alberto Cifuentes quien salvó al Cádiz, que pasó más apuros cuando mejor lo tenía.
EN 2011, cuando Cádiz preparaba los actos del Bicentenario de la Constitución de 1812, en los ambientes políticos se daba por seguro que Juan José Ortiz sería el sucesor de Teófila Martínez… en la Alcaldía. Las previsiones marcaban un itinerario diferente a partir de 2013. Se especulaba con la posibilidad de que la alcaldesa diera un paso atrás, una vez concluidos los fastos del Bicentenario, y se dedicara a otros menesteres políticos en Madrid, y dejara en la Alcaldía a Juancho, que era su delfín. Sin embargo, los acontecimientos posteriores fueron diferentes, debido a prolijas circunstancias de la política nacional y local. Las consecuencias fueron que Teófila siguió en la Alcaldía y que Juancho ya no era visto como el delfín. El PP ignoraba que en 2015 sería elegido alcalde un comparsista conocido como Kichi.
PERO como tú ninguno, se le podría decir en plan Rodríguez Buzón. El Hotel Alfonso XIII ha cumplido esta semana 90 años y se dispone a superar el siglo. Fue inaugurado un martes y 13, al igual que ha coincidido el calendario del cumpleaños. Desafió las supersticiones que consideran de mal agüero el 13 en los hoteles. Por el contrario, ha sido la referencia del lujo en Sevilla. Se ha destacado que por allí pasaron clientes ilustres, entre ellos casi toda la Familia Real. Doña María de las Mercedes, Condesa de Barcelona, se alojaba cuando no estaba de moda inmagurar hoteles de cinco estrellas en Sevilla. Ahora ha sido la Infanta Elena (a la que se calificó como la nieta más cariñosa con Doña María), la que ha venido al cumpleaños.
LA regeneración de un barrio no pasa solamente por acabar con la infravivienda. Hace falta mejorar las condiciones de vida de sus vecinos y erradicar la delincuencia allá donde exista. En la pobreza y en la marginación de muchos barrios andaluces y gaditanos hay que valorar la influencia de la droga. En la década de los años 80 causó estragos en barrios históricos como Santa María y El Pópulo, así como en el Cerro del Moro, Guillén Moreno, La Paz y otras barriadas de Extramuros. El caballo de la muerte cabalgó con el Sida por bandera, y destrozó a una generación. Era la generación de aquellos jóvenes que se reunían en las ruinas de la antigua Cárcel Real o junto a las vías del tren.