SIEMPRE es triste escribir una necrológica. Pero duele más lo de hoy: hacerlo por partida doble, en homenaje a dos gaditanos que han fallecido recientemente y que merecen un recuerdo.…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
DESDE hace medio siglo, la democracia en España favorece un sistema bipartidista. Los presidentes del Gobierno han sido de UCD y PP (por un lado) y del PSOE (por el otro). En general, se solía respetar que gobernara el más votado. No obstante, a veces era necesario pactar. Gracias a…
LA visita del Papa ha sacudido las conciencias. En este país no estamos acostumbrados a discursos como el de León XIV en el Congreso de los Diputados. O como sus palabras de estos días en Madrid, Barcelona y Canarias. Los políticos han intentado aprovecharse, destacando lo que les conviene y…

DESDE hace medio siglo, la democracia en España favorece un sistema bipartidista. Los presidentes del Gobierno han sido de UCD y PP (por un lado) y del PSOE (por el otro). En general, se solía respetar que gobernara el más votado. No obstante, a veces era necesario pactar. Gracias a lo cual los partidos bisagras se encontraban con la llave del poder. En Andalucía (en general) y en Sevilla (en particular) el principal partido bisagra fue el PSA-PA. Los andalucistas pactaron con el PSOE y el PP, y tuvieron la Alcaldía en dos ocasiones: con Luis Uruñuela y con Alejandro Rojas-Marcos. También ejerció Izquierda Unida como bisagra del PSOE, cuando los necesitó Alfredo Sánchez Monteseirín.
SIEMPRE es triste escribir una necrológica. Pero duele más lo de hoy: hacerlo por partida doble, en homenaje a dos gaditanos que han fallecido recientemente y que merecen un recuerdo. Ignacio Moreno Aparicio y Miguel Ángel Castellano Pavón eran dos personas preocupadas por Cádiz más allá de lo razonable. Cádiz como pasión y devoción. A veces hasta con dolor. Vivieron en ámbitos diferentes, aunque interesados por la cultura gaditana, que fue un nexo común en ellos. En Cádiz interesarse por la cultura no es llorar, como pensaría Larra, sino peor: sufrir la incomprensión, a veces por envidia.
LOS futbolistas acusados de agresiones sexuales y abusos no son curas ni frailes, por lo que reciben diferente trato. A nadie se le ocurre decir que en el fútbol abundan los casos de abusos sexuales (o de pederastia, que a veces se denuncia en categorías infantiles y juveniles), ni que los clubes de fútbol deben indemnizar a las víctimas de esos abusos. Ni se solicita a sus presidentes o entrenadores que pidan perdón, como si ellos tuvieran la culpa en lugar de los presuntos. Ni que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se reúna con las víctimas, como León XIV. Pero, sin abundar en las comparaciones odiosas, se debe recordar que en el universo del fútbol también hay casos de abusos y agresiones sexuales. Y que no todas se difunden con la misma consideración.
LA visita del Papa ha sacudido las conciencias. En este país no estamos acostumbrados a discursos como el de León XIV en el Congreso de los Diputados. O como sus palabras de estos días en Madrid, Barcelona y Canarias. Los políticos han intentado aprovecharse, destacando lo que les conviene y olvidando lo demás. Así ha pasado con el aborto y la eutanasia, con la división y el odio político, o los inmigrantes. Todo está en los Evangelios. Ese es el mensaje de Cristo. Otra cuestión es que no se haya cumplido. Y tengamos la civilización de la guerra, aunque el mundo necesita el amor.
LA diócesis de Cádiz y Ceuta sigue sin tener obispo, tras ser aceptada la renuncia de Rafael Zornoza. En la misa solemne que presidió León XIV en la Sagrada Familia, en Barcelona, concelebraron la mayoría de los obispos españoles. Entre ellos, Ramón Valdivia, que fue citado en TVE como “el obispo auxiliar de Sevilla”. Y lo es, pero también sigue siendo el administrador apostólico de la diócesis de Cádiz y Ceuta. Sobre el papel, hay un Obispado sin obispo. Pero en la práctica don Ramón está ejerciendo como tal, y asumiendo problemas heredados, como pacificar a un clero local que a veces tiene personajes irreductibles, no muy proclives a aceptar la autoridad, que es consuetudinaria en la jerarquía de la Iglesia.