SE suele decir que “el movimiento se demuestra andando”. Esta frase ha valido igual para el Movimiento Nacional que para el Movimiento Sumar. Si es que no son lo mismo,…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
DEDICAR una calle al maestro sastre Manuel Ibáñez (y a su padre asimismo llamado) es un acto de estricta justicia sevillana. Se supone que las calles se dedican a personas con méritos especiales. En el caso de los sevillanos, se les presupone, además, un especial vínculo y amor a la…
HOY se cumplen 90 años desde que fue conquistado el Alcázar de Toledo por las tropas franquistas. Fue uno de los episodios que el régimen utilizó para su propaganda en la guerra civil española, poniéndolo como un ejemplo de heroísmo. El Alcázar de Toledo era la sede de la Academia…

SE suele decir que “el movimiento se demuestra andando”. Esta frase ha valido igual para el Movimiento Nacional que para el Movimiento Sumar. Si es que no son lo mismo, pero diciendo lo contrario. Una cosa es decir y otra hacer. La frase del movimiento se atribuye al filósofo griego Diógenes el Cínico, que lo argumentó contra las paradojas de Zenón. Estos dos filósofos hubieran podido ser gaditanos. Aquí hay muchos filósofos, como se nota en los pasodobles de algunas comparsas. Y muchas paradojas. De movimientos estamos regular. Pero no se trata de filosofía, sino de realidades gaditanas. Por ejemplo, lo que ha pasado en el lugar que se denominaba el Tiempo Libre.
DEDICAR una calle al maestro sastre Manuel Ibáñez (y a su padre asimismo llamado) es un acto de estricta justicia sevillana. Se supone que las calles se dedican a personas con méritos especiales. En el caso de los sevillanos, se les presupone, además, un especial vínculo y amor a la ciudad a través de sus obras. Todas esas cualidades, y muchas más, adornan la figura de Manuel Ibáñez, que ha vestido a personas relevantes, pero también a muchos sevillanos que se querían maquear para ocasiones especiales, y no es un hombre estirado, sino todo lo contrario. Como hermano del Silencio que es, Ibáñez demuestra con su ejemplo que se puede ser cofrade de negro y serio, pero no triste.
NO somos protestantes, pero lo parece. En esta ciudad hay una tendencia general a las protestas. Nos pasamos los años protestando porque el Castillo de San Sebastián no sirve para nada, que el Gobierno lo tiene inutilizado, como propietario que es (pero no es fondo buitre), y que la ciudadanía no puede disfrutarlo. Se abrió para unas visitas, pero sin un proyecto. Y ahora, cuando el Ayuntamiento por fin lo va a tener, aunque sea cedido (como media plantilla del Cádiz), la gente se pregunta: ¿y qué van a hacer allí? Según lo que dijo el concejal José Manuel Cossi en el Diario, van a hacer de todo, pero todavía no se ha concretado nada. Se debe recordar que el Ayuntamiento de Cádiz ya administra otro castillo, el de Santa Catalina, así como diversas fortificaciones. Según se dijo, deberían ser Patrimonio de la Humanidad, como otras de América que se construyeron a su imagen y semejanza.
CUANDO entra una Junta Superior del Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla se miran con lupa sus primeros nombramientos. Este año la Semana Santa llegará pronto, mejor así, menos se espera. El Domingo de Ramos será el 21 de marzo de 2027. Y eso ha llevado a adelantar las fechas de los nombramientos y publicarlos casi a la vez: el miércoles y el viernes de la semana pasada. Proximidad que estaría bien mantener en próximos años, pues así los que se dedican a criticar a los cartelistas y pregoneros lo pueden hacer por partida doble, y repartir las puñalaítas para que toquen a menos.
HOY se cumplen 90 años desde que fue conquistado el Alcázar de Toledo por las tropas franquistas. Fue uno de los episodios que el régimen utilizó para su propaganda en la guerra civil española, poniéndolo como un ejemplo de heroísmo. El Alcázar de Toledo era la sede de la Academia de Infantería y Caballería. Allí se sublevaron, en 1936, un grupo de militares, comandados por el coronel Moscardó. Unas 1.200 personas (entre los que había cadetes y familiares de los militares, así como guardias civiles) permanecieron refugiadas en el Alcázar, defendiéndolo de las acometidas de las fuerzas republicanas. Los ataques para conquistarlo empezaron el 21 de julio de 1936 y terminaron el 27 de septiembre, tras más de dos meses, resistidos en duras circunstancias por los sublevados. El asedio del Alcázar terminó cuando llegaron las tropas franquistas, con el Ejército de África (también llamado entonces de Marruecos), al mando del general Varela. Un día después entró el general Franco en Toledo.