TIENE mucho mérito pasar más de medio siglo en la radio, hablando con un micrófono, llevando información, compañía y cariño a personas que no te ven. Eso es lo que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
ALGUNAS veces las verdades duelen. Y lo que dijo el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, es verdad. La prioridad nacional puede ser “ilegal y anticonstitucional”. Y, por lo tanto, darle hilo a esa cometa sería fascismo, aunque no guste esa calificación. Porque ponen a una nación por encima de…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

TIENE mucho mérito pasar más de medio siglo en la radio, hablando con un micrófono, llevando información, compañía y cariño a personas que no te ven. Eso es lo que ha conseguido Manoli Lemos Campaña, que se despidió el pasado jueves, con un acto multitudinario celebrado en la peña flamenca La Perla de Cádiz. En lo más alto del tablao había un cartel, que resumía muy bien lo que ha sentido Manoli Lemos, en esos 56 años creando programas de radio y viviendo con intensidad: “Cádiz en mi voz, en mi vida, en mi sangre”. Cádiz ha sido siempre la protagonista de sus programas. Todo, incluso lo que era universal, incluso lo ajeno, se gaditanizaba en su voz inconfundible.
ALGUNAS veces las verdades duelen. Y lo que dijo el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, es verdad. La prioridad nacional puede ser “ilegal y anticonstitucional”. Y, por lo tanto, darle hilo a esa cometa sería fascismo, aunque no guste esa calificación. Porque ponen a una nación por encima de las otras. Aparte de eso, tampoco es propio de personas que se consideran católicas. Un repaso a los discursos del Papa, o la lectura de su encíclica Magnifica humanitas, puede aclarar las ideas al respecto. La cuestión no es si las palabras de José Luis Sanz eran unan piedrecita en el camino de las negociaciones, sino que su advertencia va a misa.
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será el jaque mate al PSOE, lo cual llegará cuando caiga el rey de las fichas blancas o blanqueadas, que se llama Pedro. Sucederá antes o después, probablemente después, porque está perdiendo tiempo, y apurando las jugadas, y reclamando pausas de hidratación, de tanto como se suda.
LA mala suerte de José María Pemán es que nació y murió en Cádiz. O sea, que era gaditano. Aquí mantuvo su residencia oficial, a pesar de que pudo empadronarse en Madrid, donde ejercía múltiples actividades. Ser gaditano es lo peor para un personaje ilustre. Pues en ningún lugar los tratan tan mal. Ya he explicado que si el beato Diego de Cádiz hubiera sido el beato Diego de Sevilla, a estas alturas sería santo y no beato. Es otro ejemplo. Aquí algunos han comparado el caso de José María Pemán con el de Juan Carlos Aragón, con lo cual ya se explicaría todo. Aquí existe un odio canallesco que se presenta sin disimular y que obtiene cierto predicamento. En el caso del teatro de verano, la cosa tiene cacaruca.
DESDE hace medio siglo, la democracia en España favorece un sistema bipartidista. Los presidentes del Gobierno han sido de UCD y PP (por un lado) y del PSOE (por el otro). En general, se solía respetar que gobernara el más votado. No obstante, a veces era necesario pactar. Gracias a lo cual los partidos bisagras se encontraban con la llave del poder. En Andalucía (en general) y en Sevilla (en particular) el principal partido bisagra fue el PSA-PA. Los andalucistas pactaron con el PSOE y el PP, y tuvieron la Alcaldía en dos ocasiones: con Luis Uruñuela y con Alejandro Rojas-Marcos. También ejerció Izquierda Unida como bisagra del PSOE, cuando los necesitó Alfredo Sánchez Monteseirín.