CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de…

LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de que la resolución no era definitiva. Los magistrados Ramón Sáez y el ex ministro Juan Carlos Campo se han revelado como los más sanchistas del sector progresista, ya que hasta el presidente, Cándido Conde-Pumpido, se sumó a los que lo rechazaron, por “prematuro”. El amparo pedido por el Defensor del Pueblo era impresentable. Resultado: 10-2.
CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la historia de la filosofía con una frase lapidaria: “Iniesta de mi vida”. En los periódicos deportivos quedó a la altura del “Pienso, luego existo”, de René Descartes, y por encima del “Yo soy yo y mis circunstancias”, de José Ortega y Gasset, antes considerado el principal filósofo español. Tan hondo caló esa frase que, viendo lo que ha sucedido con el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, supongo que los del PP provincial gaditano la habrán adaptado, para dejarla en “Landaluce de mi vida”.
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que se impuso en EEUU y en otros países europeos. La expansión de la vivienda en suburbios, lejos del centro. En unos casos con unifamiliares o adosados, y urbanizaciones como las construidas en el Aljarafe. Y en otros con pisos de calidades confortables modernas (por así decirlo) para familias de clases medias, que pueden comprarse una vivienda en urbanizaciones como Palmas Altas, Entrenúcleos o la Hacienda del Rosario, y que avanzan en el modelo que se implantó en Montequinto o Los Bermejales, entre otros barrios.
DICEN que el amarillo está maldito para los artistas y para los entrenadores. En el Cádiz CF ya había pasado demasiado tiempo sin que echaran al míster de turno. Es sabido que este año se activó la trituradora de entrenadores. Y han pasado por el banquillo de los acusados Gaizka Garitano (que sobrevivió al 2025) y después Sergio García, Imanol Idiákez y Albert Celades. Ahora viene otro, Borja Jiménez, de cierto prestigio, con el desafío temerario de ganar algunos partidos y sobrevivir a los polvorones navideños. ¿Llegará tan lejos? Dependerá de los resultados, como enseñan los filósofos del fútbol.
VIVIR en el centro de Sevilla no está de moda. A nuestras autoridades, empezando por el alcalde, José Luis Sanz, les agradaría una repoblación del centro, o eso dicen. No sería una repoblación como en los tiempos de San Fernando, cuando vinieron los asturianos, los leoneses, o los castellanos viejos desde otras tierras. Se supone que sería una repoblación de los que se han ido a vivir a Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra, el Aljarafe en general, a las periferias, o a los aledaños de la ciudad histórica. También es cierto que algunos de los que se mudaron lo hicieron para mejorar, y están a gusto donde viven, y que no volverían tan sencillamente.