LA mala suerte de José María Pemán es que nació y murió en Cádiz. O sea, que era gaditano. Aquí mantuvo su residencia oficial, a pesar de que pudo empadronarse…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
DESDE hace medio siglo, la democracia en España favorece un sistema bipartidista. Los presidentes del Gobierno han sido de UCD y PP (por un lado) y del PSOE (por el otro). En general, se solía respetar que gobernara el más votado. No obstante, a veces era necesario pactar. Gracias a…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será el jaque mate al PSOE, lo cual llegará cuando caiga el rey de las fichas blancas o blanqueadas, que se llama Pedro. Sucederá antes o después, probablemente después, porque está perdiendo tiempo, y apurando las jugadas, y reclamando pausas de hidratación, de tanto como se suda.
LA mala suerte de José María Pemán es que nació y murió en Cádiz. O sea, que era gaditano. Aquí mantuvo su residencia oficial, a pesar de que pudo empadronarse en Madrid, donde ejercía múltiples actividades. Ser gaditano es lo peor para un personaje ilustre. Pues en ningún lugar los tratan tan mal. Ya he explicado que si el beato Diego de Cádiz hubiera sido el beato Diego de Sevilla, a estas alturas sería santo y no beato. Es otro ejemplo. Aquí algunos han comparado el caso de José María Pemán con el de Juan Carlos Aragón, con lo cual ya se explicaría todo. Aquí existe un odio canallesco que se presenta sin disimular y que obtiene cierto predicamento. En el caso del teatro de verano, la cosa tiene cacaruca.
DESDE hace medio siglo, la democracia en España favorece un sistema bipartidista. Los presidentes del Gobierno han sido de UCD y PP (por un lado) y del PSOE (por el otro). En general, se solía respetar que gobernara el más votado. No obstante, a veces era necesario pactar. Gracias a lo cual los partidos bisagras se encontraban con la llave del poder. En Andalucía (en general) y en Sevilla (en particular) el principal partido bisagra fue el PSA-PA. Los andalucistas pactaron con el PSOE y el PP, y tuvieron la Alcaldía en dos ocasiones: con Luis Uruñuela y con Alejandro Rojas-Marcos. También ejerció Izquierda Unida como bisagra del PSOE, cuando los necesitó Alfredo Sánchez Monteseirín.
SIEMPRE es triste escribir una necrológica. Pero duele más lo de hoy: hacerlo por partida doble, en homenaje a dos gaditanos que han fallecido recientemente y que merecen un recuerdo. Ignacio Moreno Aparicio y Miguel Ángel Castellano Pavón eran dos personas preocupadas por Cádiz más allá de lo razonable. Cádiz como pasión y devoción. A veces hasta con dolor. Vivieron en ámbitos diferentes, aunque interesados por la cultura gaditana, que fue un nexo común en ellos. En Cádiz interesarse por la cultura no es llorar, como pensaría Larra, sino peor: sufrir la incomprensión, a veces por envidia.
LOS futbolistas acusados de agresiones sexuales y abusos no son curas ni frailes, por lo que reciben diferente trato. A nadie se le ocurre decir que en el fútbol abundan los casos de abusos sexuales (o de pederastia, que a veces se denuncia en categorías infantiles y juveniles), ni que los clubes de fútbol deben indemnizar a las víctimas de esos abusos. Ni se solicita a sus presidentes o entrenadores que pidan perdón, como si ellos tuvieran la culpa en lugar de los presuntos. Ni que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se reúna con las víctimas, como León XIV. Pero, sin abundar en las comparaciones odiosas, se debe recordar que en el universo del fútbol también hay casos de abusos y agresiones sexuales. Y que no todas se difunden con la misma consideración.