HEMOS leído en el Diario que unas gaviotas atacaron a un niño de año y medio en la Caleta para arrebatarle un bollo. A continuación, hemos observado, una vez más,…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA reapertura del Teatro Lope de Vega para la Bienal de Flamenco es una buena noticia para Sevilla. Se le consideraba el teatro más importante de la ciudad en los años previos a la Expo 92, cuando se construyó el Teatro de la Maestranza y se descartó levantar un espacio…
CEUTA se ha convertido en la espinita clavada donde más le duele a España: en su amor propio. En Ceuta han sufrido una invasión, que el ministro Ángel Torres cifró en 80.000, aunque el ministro Marlaska habló de 72.000, y otros han elevado hasta 100.000. El número de muertos se…

HEMOS leído en el Diario que unas gaviotas atacaron a un niño de año y medio en la Caleta para arrebatarle un bollo. A continuación, hemos observado, una vez más, que en esta ciudad se trata mejor a los animales que a los seres humanos. En las redes sociales, una reconocida militante socialista ha defendido a las gaviotas. No por atacar al niño, obviamente, sino porque las gaviotas están hambrientas, y acuden a las playas debido a que hay suciedad y restos de comida, por culpa del Ayuntamiento. O algo así, estos argumentos son difíciles de explicar a los que no tenéis esa sabiduría progresista. Será un problema de comprensión lectora, como dicen ahora.
LA reapertura del Teatro Lope de Vega para la Bienal de Flamenco es una buena noticia para Sevilla. Se le consideraba el teatro más importante de la ciudad en los años previos a la Expo 92, cuando se construyó el Teatro de la Maestranza y se descartó levantar un espacio específico para la ópera. En la ciudad existen otros auditorios y recintos con capacidades superiores (o comparables) al Lope de Vega, pero pasaba por ser el último teatro de Sevilla con un aspecto clásico. O, como dirían los más rancios: el único de Sevilla que parecía un teatro de verdad, como los antiguos.
CERRARON el mercado de fichajes de verano, a la vez que las rebajas. El Cádiz CF se dedicó a comprar mantas. Ahora hay que esperar hasta las semanas fantásticas, los días de oro y las ofertas límites del mercado de invierno. Las adquisiciones y las ventas del Cádiz merecerían un análisis más psiquiátrico que deportivo. Celades, el nuevo entrenador, aspira a jugar como el Barcelona. En Almería adelantó a la defensa. Adiós al cerrojo de don Álvaro. Y les marcaron tres goles, casi sin querer, en el primer tiempo. Aquí hemos pasado de Locos por el Balón, cuando llegaron Manuel Vizcaíno y Quique Pina, a estar locos sin el balón. Y con el trajecito de Septién en la tienda de la calle Compañía, y con las acciones de Nomadar para arruinarse en la bolsa de Nueva York.
POR culpa de la invasión de Ceuta, favorecida por los actos festivos del amigo Mohamed, este año no hemos leído portadas de periódicos con serpientes de verano. Hemos tenido el mercado de fichajes, eso sí, que si se cumpliera en todos los fichajes rumoreados, hubiera dejado plantillas de 65 futbolistas en el Betis y el Sevilla, para alegría de Manuel Pellegrini y Luis García Plaza, que tendrían más para elegir. Pero hoy en día los equipos de Champions League venden hasta a futbolistas que se van llorando. Tan tiesos están. La Liga ya no es lo que era, cada año empieza antes. La tarde de la Virgen de los Reyes no hubo corrida de toros, sino un Sevilla-Rayo Vallecano. Dicen que el fútbol también influye en el veraneo.
CEUTA se ha convertido en la espinita clavada donde más le duele a España: en su amor propio. En Ceuta han sufrido una invasión, que el ministro Ángel Torres cifró en 80.000, aunque el ministro Marlaska habló de 72.000, y otros han elevado hasta 100.000. El número de muertos se calcula en más de 140. Tampoco se sabe cuántos de los que se colaron aún permanecen allí. En Ceuta hay actualmente una crisis humanitaria, una crisis social, una crisis sanitaria, una crisis política, una crisis diplomática. Y una crisis de credibilidad, porque el Gobierno se dedica a mentir con descaro. El ministro Albares dijo en agosto: “Todos serán devueltos”.