MENOS mal que a Donald Trump no se le concedió el Premio Nobel de la Paz. Aunque María Corina Machado le hizo una entrega solemne del suyo, después de que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SUELEN decir los cofrades más puristas que no hace falta anunciar la Semana Santa. Pues todo el mundo sabe cuando llega el momento. Y, sin embargo, cada año hay más carteles y más pregones. Tampoco eso es malo. No se sabe por qué, en Sevilla hay personas gruñonas a las…
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a…

MENOS mal que a Donald Trump no se le concedió el Premio Nobel de la Paz. Aunque María Corina Machado le hizo una entrega solemne del suyo, después de que la ninguneara en Venezuela. A propósito de la tercera guerra mundial que intenta provocar este magnate (cada día tiene más pinta extravagante), se ha vuelto a especular sobre los riesgos de la Base de Rota. El embajador de Irán dijo que sería un objetivo si la utilizan para los ataques en el Golfo. Y no le han dado un diplomático tirón de orejas a dicho embajador, lo que también es un fallo del ministro Albares y su jefe don Pedro. El caso es que se ha especulado con un futuro traslado de la base a Marruecos. No va a suceder. Pero hay que zanjar esa posibilidad.
SUELEN decir los cofrades más puristas que no hace falta anunciar la Semana Santa. Pues todo el mundo sabe cuando llega el momento. Y, sin embargo, cada año hay más carteles y más pregones. Tampoco eso es malo. No se sabe por qué, en Sevilla hay personas gruñonas a las que les molesta todo: que haya más carteles y que haya más pregones. Pero también que haya más nazarenos, que haya más cofradías en los barrios, que haya más vía crucis en las calles, que haya más hermanos en las protestaciones de fe, que haya más demanda de sillas y palcos, que haya más atención a las hermandades en los medios de comunicación, que haya más obras en las calles en Cuaresma... Esto último a todo el mundo le molesta, no sólo a los gruñones.
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a otros de España. Se dio una lección de solidaridad. Y los andaluces supieron crear un clima de cooperación, que dejó al descubierto las miserias de la crispación y el populismo que padecemos. Ese espíritu andaluz no surge por casualidad. Procede de la religiosidad popular, que en la ética civil está como telón de fondo. ¿Funerales laicos? No, gracias. Y en eso hay diferencia con otras tierras de España. Andalucía no puede ser (ni antes ni ahora) menos que otras autonomías.
LA Semana Santa de Sevilla (y la religiosidad popular, en general) no se puede entender sin el sentimiento. La secularización de la sociedad europea, la pérdida de creyentes religiosos, viene derivada de la falta del sentimiento que lleva a la devoción. Y ese es uno de los motivos por el que muchos jóvenes se están acercando a las cofradías: porque buscan la verdad, en un mundo que está lleno de envidias, mentiras e hipocresías. Es lamentable que aún se cuestione el folklore de la Semana Santa. Sin entender que el problema no está en eso. El problema llega cuando nos quedamos sólo con el folklore y no hay un sentimiento religioso. Cuando falta la devoción, sólo queda el espectáculo.
SE suele decir que las expectativas gaditanas se mueven por las tres C de sus pasiones: el Carnaval, las cofradías y el Cádiz CF. El Carnaval ya ha terminado este año, o eso se supone, a pesar de los jartibles. Las cofradías han empezado la Cuaresma, con su temporada alta de actos y cultos que llevarán a la Semana Santa. Y el Cádiz CF puede descender a la Segunda B (ahora llamada Primera Federación) y volver al pozo, como en sus peores tiempos. Está pasando lo mismo que llevó al penalti fallado por Abraham Paz en Alicante. Cuando entra el desasosiego, porque no se va a ascender ni por un milagro, bajan los brazos (digo los pies) y se van en picado a hacer puñetas.